UN PUEBLO QUE SE LLAMA PIÑAS

Bajando de la enorme cordillera
trayendo entre ramajes y entre nidos
reclina su apacible cabellera
un pueblo en su pujanza y sin ruidos.

Los rayos del dios Sol nunca se oponen
porque su esposa Luna los convierte
en fuerza que en las noches de reponen
orando en el trabajo que divierte.

Hay pueblos que se elevan hasta el cielo,
hay pueblos que se pierden en el agua,
hay hombres que hasta viven en el hielo
y sombras del tamaño de Aconcagua.

Un pueblo existe así como los pinos
centenarios que de nobles se levantan,
un pueblo que es orgullo con sus trinos
que hace como canción cuando trabajan.

Es pueblo de serenas añoranzas,
es grito de fragor en las distancias,
es llanto cuando el agua de esperanzas
fecunda con sudor en las estancias.

Y tiene tierras fértiles que un día
cuando el tiempo galope sobre el lomo
del hambre y haga ciscos de porfía,
responderá con mieses, no con plomo.

Así se acuna un pueblo entre colinas,
así canta entre verdes cafetales,
así dora las fuentes cantarinas
para danzar en noches siderales.

El mundo está compuesto de millones
de seres que entrecruzan sus alfanjes;
más, sólo hay uno aquí en la tierra
que solo paz refleja en sus celajes.
Es pueblo que se ufana de sí mismo,
es pueblo que se yergue sobre todo,
es pueblo que no teme al cataclismo
porque jamás se mezcla con el lodo.

Su nombre que nadie ose profanarlo,
su canto que sea eterno como el loto,
su grito que no intenten ahogarlo
porque su corazón nadie lo ha roto.

Oh pueblo que enmudeces cuando arrullas,
Oh pueblo que sonríes cuando lloras,
tienes para los genios el misterio
de perurgir el bien cuando laboras.

Tu nombre es enseñanza para todos
que buscan con afán solo trabajo,
Oh Piñas, tu guirnalda sin apodo
te hace mirar arriba, nunca abajo.

Quién no te siente cuando te conoce?
Quién no te canta cuando ya te siente?
Todos quieren que sea sortilegio
en el ayer, el mañana y el presente.

Piñas, ciudad querida, vive sola,
vive entre brumas, cantos y sonrisas
alegra la nostalgia que como ola
asoma en otros mundos como aristas.

Tienes ciudad querida mil laureles
tienes toda riqueza y señorío,
tu historia cabalgando en cien corceles
nos muestra su pujanza y poderío.